Ll

Llagas y lamentos crecieron en mi tribu como un torrente sin agua.   Las lenguas de los hombres y los brotes de las plantas se secaron con solo oler el fuego en el aire.   El viento repartió sus minerales y ya nada quedó de húmedo en los labios ni de verde ni de lágrima….

M

Muchas lunas pasaron hasta que vino la lluvia y extendió su cabello de agua por las cosas.   Las heridas de la tierra se sanaron pero no se curaron las gargantas.   Y ya no se oyó canción ni silbido ni grito. Solo murmullo de océano y un trinar de pájaros y trueno. Silencio.

N

No más palabras para decir ni más palabras para escuchar.   El silencio los envolvió a todos como una mañana de bruma y entonces se alejaron se perdieron como naves en el mar se olvidaron de las cosas y las caras…   Tan acostumbrados estaban a crear todo con palabras que quedaron solos de amor…

Ñ

Ñusta, mi amado padre, lo supo en sueños.   Se vio tratando de reverdecer la tierra. El dios del Día puso en sus manos la herramienta mágica.   Al despertar, se internó en el monte a construirla.   Tenía cuñas para rasgar la tierra y cinchas de piel para arrastrar la nada.

O

Ofreció mi padre su sudor a la tierra como gota sagrada de su frente.   Y luego de obrar y labrar bajo el radiante Sol de muchos días lo verde revivió.   Entonces, se acercó a la tribu y eligió a una mujer para mostrarle su obra.   Mi madre vio lo verde desde lo…

P

Porque no solo vio los brotes, los colores de la siembra,   vio también las curvas que la herramienta escribía sobre la tierra   y en las curvas, vio signos vio palabras nombres para las cosas y sus dioses.   Y, entonces, lo besó.   Pasadas ocho lunas, me nombraron:   Site, el que nació…

Q

Quisieron los hombres de la tribu honrarlos como padres por haber devuelto los verdores y los nombres.   Codo a codo trabajaron y a los campos devolvieron el color y también a las plumas de las aves.   Con la tarde, gustaban de escribir largas conversaciones sobre la tierra fértil.   Así las palabras dibujaron…

R

Rojos y amarillos nacieron los frutos de los árboles. Rojos piedra rubí amarillos limón y escama.   Los viejos de la tribu delinearon los cimientos del templo.   Hasta bien dormida la tarde hubo fiesta danza y risas con venado y fragor.

S

Seis ciclos de paz se sucedieron, como gira una rueda de madera buena.   Cumplido el último giro se presentó la lluvia, Cabellera de los dioses. Con sus dardos de agua furiosa, lavó todas las palabras.   Hombres y mujeres amontonaron palma y piedra para que ni frío ni aguacero se colara en sus hogares,…

T

Tantos ruegos se escribieron para apagar los furores de la lluvia tantos ruegos sucumbieron embarrados y arrasados por sus dardos.   Hasta que una joven de ojos guijarros sembró su pelo lustroso a modo de ofrenda.   Mi orgullo cedió como cáñamo al viento y la tomé por mujer.

U

Unidos esperamos los primeros brotes hasta que un mismo sueño nos durmió.   Los tallos surgieron altos desde el fondo del barro y los coronó un capullo de carmín en flor.   De la corteza hicimos papeles y láminas y tinta roja del almíbar de la flor.

V

Vieron los nuestros la maravilla del invento.   Y muchos besaron nuestras manos y con las suyas amasaron el papel y escribieron mensajes de felicidad para los dioses.   Y la lluvia fue cediendo, cansada, y volvió a su nido de nube.   Pero no a todos los arropó la dicha. A muchos de los hombres…